EL FIN DE LAS CONTRIBUCIONES OBLIGATORIAS A COVIAR:
UNA REIVINDICACIÓN HISTÓRICA
COMUNICADO
Mendoza, 5 de mayo de 2026 – Ante la reciente oficialización de la Resolución 55/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, que dispone el cierre del Plan Estratégico Argentina Vitivinícola 2020 (PEVI) y el cese de las contribuciones obligatorias que financiaban a la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este desea expresar su satisfacción y dar a conocer su postura oficial ante este hito institucional.
Esta medida no es un hecho aislado, sino la conclusión lógica de un proceso de degradación institucional que nuestra entidad denunció hace más de una década. En el año 2014, el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este tomó la decisión política de retirarse del directorio de la COVIAR, advirtiendo que el organismo había extraviado su rumbo y se había convertido en una carga insostenible para el bolsillo del productor.
Una visión desvirtuada
Es justo recordar que el PEVI nació a principios de los años 2000 como una iniciativa loable y consensuada entre todos los sectores de la industria. Aquella visión estratégica, que cristalizó en la Ley 25.849 en 2004, buscaba una vitivinicultura integrada y competitiva. Sin embargo, con el paso de los años, la naturaleza de la COVIAR fue desvirtuada.
La corporación, cuya misión exclusiva debía ser la administración y ejecución del plan estratégico, mutó por responsabilidad de sus dirigentes en una entidad gremial empresaria paralela. Esta actitud no solo generó confusión, sino que fue utilizada para acallar las voces de las auténticas entidades de base que debían tomar postura sobre la realidad económica del sector.
La falacia de la "visibilidad"
Resulta revelador que, ante la inminencia de este cierre, algunos defensores de la COVIAR argumenten que la entidad les otorgaba "visibilidad". Debemos ser categóricos: la visibilidad política de unos pocos dirigentes no es, ni fue nunca, un objetivo del PEVI. Un plan estratégico se mide por resultados tangibles: hectáreas en producción, rentabilidad del viñatero e industrial, volumen de exportaciones y consumo interno. En todos esos indicadores, la gestión de la COVIAR bajo el PEVI ha dejado un saldo de fracasos que la industria ya no podía seguir financiando. El argumento de que el PEVI no se hizo para “vender” más sino para agregar “valor” es casi ofensivo.
Un alivio económico
La eliminación de la contribución obligatoria representa un acto de justicia económica. Durante años, se obligó a cientos de productores/elaboradores e industriales —especialmente a los de nuestra zona Este— a transferir recursos genuinos para sostener una estructura burocrática alejada de la realidad de la finca y la bodega.
Desde el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, reivindicamos nuestra trayectoria de coherencia y lucha. Siempre sostuvimos que la representatividad se gana defendiendo los intereses de quienes trabajan en esta noble industria.
Hoy celebramos el fin de un modelo agotado. Queda por delante el desafío de reconstruir una vitivinicultura basada en los mercados, la sostenibilidad, la eficiencia y el respeto por las auténticas Entidades gremiales empresarias.
COMISIÓN DIRECTIVA
CENTRO DE VIÑATEROS Y BODEGUEROS DEL ESTE